Cómo poner al día los radiadores
El frío ya está aquí y muchos de los radiadores llevan sin usarse más de 8 meses, por ello debemos ponerlos en marcha y llevar a cabo un proceso de preparación que se conoce como purga, pero antes de centrarnos en la purga de los radiadores es importante saber que para poder calentar apropiadamente nuestro hogar tenemos que asegurarnos de que el calor se mantendrá, es decir, tiene que haber cierto aislamiento.

Tanto para economizar nuestras facturas de la luz como para ahorrar energía, es importante tener un hogar bien aislado del exterior, de hecho, las facturas pueden llegar a reducirse hasta un 40%, y no es una broma. Además del buen aislamiento en puertas y ventanas, siempre hay opciones más lujosas como el suelo radiante, con el que se puede percibir un agradable calor en nuestros pies, sin llegar a ser sofocante. Ahora bien, si lo que queremos es empezar a preparar los radiadores prestad atención a los siguientes párrafos.
La primera cuestión que surge en torno a la purga de radiadores es precisamente cómo saber cuándo un radiador necesita ser purgado. Lo cierto es que lo que se recomienda es que esta preparación tenga lugar cada año, es decir, tras los largos parones en los que no los utilizamos, estos necesitan un poco de atención, pero además, podemos encontrar algunos signos evidentes de que nuestro radiador nos necesita. Si vemos que tras encenderlo tarda mucho en calentarse, se calientan solo determinadas zonas y no en su totalidad o bien escuchamos sonidos burbujeantes o similares a pequeños rugidos…es hora de purgar.
Seguro que alguna vez has tenido algún radiador con estos ruidos o problemas pero no has sabido qué hacer, por eso te vamos a explicar en qué consiste la purga y seguro que te sorprendes de lo sencillo que es. Antes de empezar busca un recipiente, da igual que sea un vaso que un cuenco y un destornillador de punta plana. Una vez estés frente al radiador tendrás que buscar el purgador, que suele estar en un extremo del mismo. Una vez localizado, colocamos el recipiente bajo el purgador y con ayuda del destornillador vamos a girarlo lentamente sin abrirlo demasiado. No te asustes cuando veas agua salir, es precisamente lo que debe pasar. Cuando el agua fluya de manera continua sin pausas si aire, ya podemos cerrarlo porque el radiador estará listo.
Lo que puede ocurrir si abres mucho el purgador es que te llenes de agua y ensucies todo a tu alrededor, por eso es mejor hacerlo despacio y controlando siempre la cantidad de agua que liberamos. Si en tu caso la calefacción es individual, tendrás que desconectar la caldera o bien el termostato con al menos una hora de antelación, de este modo haremos que el aire ascienda al radiador y podamos liberarlo con mayor facilidad del mismo. Lo ideal mientras se realiza la purga es controlar también la presión de la caldera a través del manómetro. Para ello es importante conocer la presión adecuada e ir ajustándola.
Como puedes ver es un proceso de lo más sencillo, pero si aun así tienes dudas o ves que el radiador continúa fallando, lo mejor es que te pongas en contacto con alguno de nuestros expertos para que te solucionen el problema sea la hora que sea. No lo dudes más y empieza a preparar tu hogar para unas navidades bien aisladas del frío polar.
